Mertesacker: "Cuando deje el fútbol seré libre"
Foto: Per Mertesacker

Mertesacker: "Cuando deje el fútbol seré libre"


(Basado en un artículo originalmente publicado por Der Spiegel)


"Antes de cada partido se me revuelve el estómago y tengo que aguantarme tanto que lloro". Siempre se voltea y se cubre el rostro para que ni las cámaras ni los otros jugadores se den cuenta de lo que le pasa a Per Mertesacker.


Es uno de los jugadores más populares y queridos en Alemania, con cerca de 3 millones de seguidores en Facebook. No tiene tatuajes, ni aretes de diamantes ni fotos con modelos en yates en las playas de Niza o Ibiza. Eso puede ser parte de su encanto. Ahora, el alemán se abre como ningún jugador de fútbol de clase mundial se ha abierto antes.


"En los días de partido, tengo que ir al baño justo después de levantarme, después del desayuno, después del almuerzo y nuevamente en el estadio". Por otro lado, nunca le contó a nadie sobre las náuseas: "Esta es la primera vez que hablo esto. No quería ser dramático al respecto porque nunca afectó mi rendimiento".


El alemán se retirará al final de esta temporada. Dice que está cansado, agotado. Los doctores dicen que está roto, pero Mertesacker no quiere irse así, quiere dejar algo para las siguientes generaciones: que se conozca un poco sobre la brutalidad del negocio del fútbol. Quiere aclarar suposiciones falsas y mostrar lo que realmente significa vivir el trabajo que muchos ven como un sueño: la necesidad de resistir a la presión ruinosa, estar atrapado en un ciclo interminable de entrenamientos y partidos, y que todo se reduzca a su rendimiento. Siempre eres el jugador y nunca la persona debajo de la camiseta.



"No quiero que suene como queja, porque por supuesto soy consciente de la vida privilegiada que llevo". Él sabe que muchos sólo pueden soñar con su fama y su cuenta bancaria, pero también quiere mostrar lo que siempre ha intentado ignorar: que el enorme negocio del fútbol exige mucho más de sus jugadores que sólo sus cuerpos.


Su carrera futbolística ha estado rodeada de presión desde que entró al Hannover 96 a los 11 años. "No vas a lograrlo de cualquier modo", una vez dijo su padre cuando Per tenía 15 años y tuvo que parar un año debido a que tenía un trastorno de crecimiento que no permitía que sus rodillas se desarrollaran. “Solo centrémonos en la escuela por ahora y veamos qué sucede después”, le dijo su madre tranquilizándolo. Las palabras de sus padres disiparon la presión que sentía, ya que nunca pensó que llegaría a los grandes escenarios.


Cuando regresó al equipo juvenil del Hannover 96, entrenador asistente le dijo que comprara un teléfono móvil para poder localizarlo en caso de que el equipo profesional lo necesitara. "Esa fue la primera vez que pensé: espera un segundo, esto se está poniendo serio", dice Mertesacker.


Debutó con el primer equipo en 2003 y rápidamente, a pesar de ser el jugador más joven en la Bundesliga, fue llamado a la Selección por Jürgen Klinsmann: “Pensé que era una broma del día de los inocentes", recuerda Mertesacker.


Sufrió su primera lesión grave en 2005, un golpe en el tendón de Aquiles en un juego con la selección, pero tomarse un tiempo libre para sanar no era una opción. Su equipo estaba en peligro de descenso y él trataba de conseguir un puesto en el equipo nacional. Continuó jugando durante un año hasta el punto de que un hueso se había deformado. "Fue un dolor terrible, pero en este trabajo siempre tienes que estar preparado para sacrificar tu salud. Lo que no te mata te hace más fuerte".


"A menudo me decía a mí mismo: no lo pienses, sólo sigue adelante. Por supuesto, en algún momento te das cuenta de toda esa carga física y mental que se supone que debes saber manejar. Eso ya no se trata de divertirte: tienes que cumplir sin peros, incluso si estás lesionado".


Valió la pena: Klinsmann lo convocó para el Mundial del 2006. "La idea de ser parte de la Copa del Mundo en tu propio país fue demasiado", dice. "Por supuesto, me decepcionó cuando perdimos contra Italia en semifinales, pero más que cualquier cosa, me sentí aliviado. Todavía puedo recordarlo como si fuera ayer. Todo lo que pensé fue: se acabó, se acabó. Por fin ha terminado".




Él dice que no habría sido capaz de soportar otro partido así en ese momento, y no por la lesión en el talón. "Me comió la presión de ese horror constante de cometer un error que termine en gol. También tienes miedo durante otros juegos, constantemente estás mirando el marcador y contando los minutos, pero en la Copa del Mundo es inhumano, ¿pero qué podía decir? ¿Que estaba feliz de haber quedado fuera?". Cuando perdía sólo quería irse y no hablar con nadie.


Después del Mundial, tuvo que someterse a una cirugía para arreglar su talón. “Todo el mundo piensa que es un drama si te pierdes partidos porque estás lesionado, pero no lo es porque es la única manera en que puedes obtener tiempo libre legítimo. Te saca de la rutina y la presión”. Día tras día era evaluado: ¿Cuánto ha corrido? ¿Qué tan rápido? ¿Qué tan alto saltó? "Al final, a nadie le interesa si jugaste bien en los últimos 10 juegos. El juego actual es el único que importa".


Como ejemplo, después del partido de octavos de final contra Argelia en el Mundial de 2014, un reportero le preguntó por qué el equipo había sido tan lento y vulnerable durante el juego. Mertesacker, que generalmente es amigable y accesible, respondió bruscamente: "¿Qué quieres? Hemos luchado hasta el final. Voy a pasar los próximos tres días en una tina con hielo". Alemania había ganado 2-1.




En 2008, estuvo tres semanas fuera al inicio de la temporada después de haber jugado la Euro. "En el primer entrenamiento, comencé totalmente normal, hasta que sentí un chasquido en mi rodilla, me caí y ya no podía mover la rodilla. Un menisco roto. Sólo así. Bang". Pasó mucho tiempo preguntándose por qué había sucedido. "La respuesta es simple: estaba totalmente acabado. Mi cuerpo no estaba listo para ningún esfuerzo adicional. Cuando no podía continuar, me lastimaba. Incluso podría argumentar que muchas lesiones recurrentes fueron psicológicas; de esta manera, el cuerpo ayuda al alma a encontrar la paz. Pero nadie lo analiza".


Mertesacker dice que se ha beneficiado enormemente de la relación con su esposa Ulrike Stange. Ella es una ex miembro del equipo nacional de balonmano de Alemania, por lo que conoce la presión, las expectativas y lo que es permanecer despierto durante largos periodos de la noche.


Cuando pasó del Hannover 96 a Bremen en 2006, había un psicólogo en el club con quien podían hablar siempre que lo necesitaran. Él no aprovechó la oferta. "Cuando nos habló, todos reaccionamos diciendo: ‘No me pasa nada, estoy bien, aléjate de mí, no quiero hablar contigo’. No quieres que las otras personas en el equipo piensen que te pasa algo, o que piensen que no eres adecuado los deportes competitivos".


En el terreno de juego, dice, son un equipo, pero al final son todos luchadores solitarios. "Bromeas en el vestuario, quizás tienes contacto más cercano con dos o tres pero eso es todo. Nadie baja la guardia ni dice cómo se sienten realmente". Pero en los días de juegos todos corren al baño.


El suicidio de Robert Enke en 2009 demostró claramente cuánta debilidad y enfermedad se barren bajo la alfombra en el fútbol. Cuando habla de su amigo Enke, con quien jugó en el Hannover 96, salen lágrimas de sus ojos. "Ni siquiera yo sabía lo mal que él la estaba pasando. Eso dice algo, ¿no?"




Fotos del funeral de Enke muestran a un Mertesacker llorando. "Estuve cerca de dejarlo todo porque una semana después, todo estaba como antes”. Todo lo que se habla acerca de tener más humanidad en el fútbol, dijo, eran palabras vacías.


Entonces, ¿por qué siguió jugando? La euforia que sientes después de una victoria no se puede comparar con ninguna otra cosa, dice. Los comentarios positivos de los entrenadores. El amor del juego. Ser parte de un equipo. Las personas que te idolatran, especialmente los niños. Los nuevos desafíos que motivan y, en última instancia, la oferta del Arsenal de Londres, el club de fama mundial en el que siempre había querido jugar.


"Mi carrera es única, tenía tanta suerte en mi vida que no podía renunciar a eso tan fácilmente. Es difícil de explicar, pero es como un vórtice del que no puedes salir". El dinero también es un factor, y toda esa carga le costó su juventud, su privacidad y su libertad. "Pero de nuevo: sólo lo estoy señalando. Escogí esto, nadie me obligó a hacerlo".


Mertesacker ve a las personas que conocía antes de convertirse en la estrella del fútbol como sus verdaderos amigos: ex compañeros de escuela y muchachos con quienes jugó en las juveniles del Hannover 96, aquéllos que no continuaron porque no podían soportar la presión. Y por supuesto a su familia -su esposa y sus hijos, "quienes no están interesados en cómo jugué. Simplemente están felices de que llegue en casa".


Sus dos hijos, Paul, de 6 años, y Oscar, de 3, se encuentran entre las razones principales por las que está terminando su carrera. "Están llegando a una edad en la que entienden que su padre juega para el Arsenal, y no quiero que tengan que escuchar en la escuela lo mal que jugué el fin de semana".


Los doctores también le dicen que se detenga porque su rodilla derecha está rota con daño de cartílago. El factor crucial, sin embargo, es que está cansado y simplemente "no quiere hacerlo más", dice. "Todo el mundo dice que realmente debería saborear el año pasado, jugar tanto como sea posible, empaparme de todo". Él sacude la cabeza. "Me gustaría más sentarme en el banco o, mejor aún, en las gradas".


Mertesacker jugará su último juego en mayo. "Y luego, a la edad de más de 30 años, finalmente seré libre por primera vez en mi vida", dice.




Después de retirarse se hará cargo de la Academia del Arsenal que entrena futuros talentos para el equipo. Él tiene grandes planes. "Quiero atacar el sistema. Somos responsables de los niños que vienen a nosotros. No pueden apostar todo al fútbol y descuidar la escuela". Él dice que, en última instancia, solo el 1 por ciento de ellos tendrá éxito. Los demás deben estar preparados para hacer otra cosa.


Él también quiere abrir los ojos de los niños. Que las cosas que los jugadores publican en Twitter, Instagram y Facebook son solo pequeños extractos de la realidad. Que los grandes auriculares y las gafas de sol oscuras a veces son una protección del mundo exterior.


Mertesacker dice que no sabía en qué se estaba metiendo cuando se convirtió en jugador profesional. "Pero incluso si tuviera que vomitar antes de cada juego e ir a la rehabilitación física 20 veces, siempre lo haría de nuevo. Vale la pena por los recuerdos".




Ganar el título de la Copa del Mundo de Alemania en 2014 o pararse en el estadio de Wembley con 50,000 personas gritando por el Arsenal son ese tipo de recuerdos.

Fuentes:

Entrevista originalmente publicada en la versión en inglés del diario Der Spiegel por Antje Windmann. El artículo puede encontrarse en: http://www.spiegel.de/international/business/interview-with-mertesacker-about-exit-from-arsenal-football-a-1198260.html

Imágenes
Encabezado: Pain in the Arsenal
Mertesacker y Enke: rtlnext.rtl.de

Alemania vs Argelia: The Times

Alemania vs Italia: Getty Images
Mertesacker aplaudiendo: EuroSport Asia
Mertesacker con el trofeo del Mundial: Arsenal

Lesión: Daily Mirror