Las opiniones de esta columna no representan las de Cambio de Juego.
Como en toda posición dentro del fútbol, existe competencia al más alto nivel. Delanteros, defensas y mediocampistas tienen la oportunidad de mostrarse entrenamiento a entrenamiento para ganarse un puesto dentro del once inicial del fin de semana, ya que son posiciones en las cuales la posibilidad de rotación es amplia dependiendo del nivel mostrado por cada jugador partido a partido.
Sin embargo, el caso de los porteros es diferente. Esta posición es longeva y de alto grado de confianza. No es común que exista una rotación entre porteros; siempre está marcado quién es el titular y quién es el suplente. Hoy en día, bajo mi perspectiva, en el Club América existe una disyuntiva importante: mercadotecnia y experiencia (Guillermo Ochoa) se enfrentan a la regularidad y bajo perfil (Oscar Jiménez).
Oscar Jiménez, de 32 años, encontró continuidad y protagonismo de la mano de Ricardo La Volpe en los ya extintos Jaguares de Chiapas, quitándole el puesto al siempre irregular Jorge Villalpando. Desde sus primeros partidos llamó la atención por su semejanza en estilo al internacional Francisco Guillermo Ochoa, pero a la par siempre destacando y ofreciendo partidos de alta regularidad. Sus actuaciones y buenos resultados lo llevaron en 2016 a las Águilas del América, bajo el mando del propio La Volpe, quien lo pidió a la directiva americanista como refuerzo para generar competencia dentro de la portería Águila.
Jiménez se caracteriza por ser un portero seguro en manos y pies, con muy buenos reflejos y muy buen juego aéreo, siendo la valentía una de las virtudes principales de este cancerbero. Prueba de ello fue aquella salida intempestiva pero certera contra los Pumas de UNAM en el Guardianes 2020.
Dentro de las pocas oportunidades que ha recibido en el equipo azulcrema, Jiménez ha salido avante en los cinco partidos de Liga que ha disputado, consiguiendo cuatro victorias y un empate, y dejando su arco limpio en tres ocasiones. Estos números, aunque son pocos como para realizar un análisis estadístico a profundidad, demuestran que Oscar es un portero confiable, el cual no suele cometer errores debajo de los tres palos y que dan argumentos para que algunos seguidores prefieran a Jiménez en lugar del seleccionado nacional, Guillermo Ochoa.
Haciendo una pequeña comparativa, Guillermo Ochoa destaca por sus reflejos inigualables debajo de los tres palos, pero a su vez, es por todos conocido sus grandes problemas para cortar balones aéreos. Aunado a estos factores, Ochoa suele regalar atajadas inimaginables como aquella que le hizo a Francisco Palencia en aquel clásico memorable en el lejano Clausura 2005 y que decir del balón que sacó en el Mundial del 2014 a Neymar; pero también tiene errores increíbles como el de la final del 2007 contra Pachuca o los constantes goles que han recibido sus equipos por esas salidas en falso en cada tiro de esquina o centro que llega a cruzar el área chica. Por su parte, Oscar Jiménez, en todos los partidos que ha jugado muestra un perfil bajo, sin ser espectacular pero sí confiable y seguro, que son cualidades fundamentales para el puesto.
En lo personal, si existiera justicia dentro de la cancha, Oscar debería de ser el portero titular del arco americanista, ya que hoy en día brinda una preocupación menos en cada partido cuando el balón cruza por los aires el área chica.





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