Ayer, la Selección Mexicana anunció que jugará contra Suiza y Turquía en la Fecha FIFA de junio como preparación para la Copa Oro. Ambos partidos serán en Estados Unidos: contra los suizos el 6 de junio en Utah, y ante los turcos el 10 en Carolina del Norte.
La noticia tuvo recepción mixta. Por un lado, algunos celebran que se consiguieron rivales a los que no estamos acostumbrados, y otros reclamaban que no juguemos contra las grandes potencias.
Los mejores rivales posibles
Como comentamos en la nota sobre qué rivales puede enfrentar México este año, todas las potencias europeas tienen ocupada esa ventana por la eliminatoria mundialista y la Liga de Naciones. Considerando eso, la verdad es que no podemos quejarnos, pues Suiza y Turquía son muy buenos rivales, y viendo las opciones aún disponibles para junio, es lo mejor que puede conseguirse. Sólo Portugal era indudablemente más atractivo, pero fuera de ellos, las otras opciones competitivas eran Dinamarca y Ucrania.
(Sólo se podría enfrentar a uno de entre Dinamarca y Portugal. Estos equipos se enfrentarán entre ellos en cuartos de final de la Liga de Naciones; el ganador naturalmente jugará la fase final en junio, y el perdedor quedará libre para jugar amistosos).
En esta imagen está el calendario de todos los equipos europeos para este año.

Otra vez en Estados Unidos
La otra queja es la usual: oooootra vez se va a jugar en Estados Unidos, y eso provoca reclamos de la afición, que evidentemente quisiera ver a su selección en su propio país. Sin embargo, aunque tampoco me agrada, creo que en esta ocasión tampoco podemos quejarnos mucho, ya que México iniciará su participación en la Copa Oro entre cuatro y seis días después de estos partidos, por lo que tiene sentido ya estar instalados en Estados Unidos.
¿Y estos partidos no podrían ser en México? Podrían, pero imagino que Suiza y Turquía accedieron a cruzar el Atlántico por dos razones: la primera es que seguramente se llevarán varios dólares en la maleta, ya que económicamente les conviene más jugar allá. Ambos aprovecharán el viaje para jugar también contra Estados Unidos.
La segunda es que ambos equipos tienen posibilidades de clasificar al Mundial, y considerando que la mayor parte del torneo será en Estados Unidos, seguramente también quieren venir para explorar el terreno y buscar posibles lugares para su campamento. Argentina, Italia y Alemania también han jugado amistosos en Estados Unidos en los últimos dos años, seguramente por las mismas razones.
El otro reclamo de la afición es que si vamos a jugar contra europeos, por qué no ir allá. Como mencionamos, en esta ocasión el calendario es un poco apretado, pues México tendría sólo cuatro días de recuperación del viaje antes de iniciar la Copa Oro. El año pasado, Canadá viajó a Europa para enfrentar a Países Bajos y Francia antes de regresar a jugar la Copa América, pero tuvieron once días entre esos juegos y su debut en la Copa.
Así, dadas las circunstancias, estos eran los mejores rivales que México podía conseguir, y aunque quisiéramos verlos jugar en otras latitudes, esta vez tiene sentido quedarse en Estados Unidos.





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